¿CUÁLES SON LOS PROBLEMAS PSICOLÓGICOS MAS COMUNES EN LOS NIÑOS?

Se entiende por Problemas Psicológicos Infantiles, o Trastornos Infantiles,  todos aquellos comportamiento que hacen sufrir al niño y a quienes hacen parte de su entorno. Pueden ser menores, como aquellos de tipo común y que por lo general aparecen y desaparecen, pero cuya coexistencia produce malestar. Estos suelen ser producto de malos hábitos o de una cierta inmadurez pasajera. Los problemas psicológicos infantiles también pueden corresponder a dificultades de aparente menor relevancia, pero que sugieren indicios de que pueden a futuro, promover un problema mayor.  Algunos de estos problemas psicológicos infantiles frecuentes son:

  • Trastornos de conducta y del comportamiento.
  • Trastornos del sueño
  • Trastornos esfinterianos o de eliminación

Veamos, seguidamente, cada uno de ellos:

Trastornos de la Conducta y del Comportamiento.

Estos problemas psicológicos infantiles son cuadros conductuales que necesitan, apoyo clínico y psicopedagógico. La delimitación conceptual de los Trastornos Graves de Conducta y del Comportamiento (TGC) es muy compleja, tanto por la dificultad que entraña delimitar criterios de normalidad o anormalidad en un determinado patrón de comportamiento, como por la multiplicidad de factores implicados en su origen y mantenimiento.

No todo niño con una conducta inapropiada tiene “trastorno del comportamiento”. El incumplimiento de las normas, la agresividad o la rebeldía, son aspectos de la vida, sin que en sí mismos tengan una connotación patológica . De hecho, aunque las conductas de los menores con Trastornos Graves de Conducta en sí mismas, pueden no ser diferentes a las que manifiestan otros niños en un momento determinado, sí difieren en una mayor intensidad y frecuencia a la que se espera y observa habitualmente en niños de un nivel de desarrollo similar.

Es fundamental distinguir entre el niño con una conducta apropiada a la edad de su desarrollo, o inapropiada pero específica –por ejemplo, una agresión aislada-, de aquellas que muestran un patrón persistente de descontrol conductual que provoca alteraciones familiares, escolares y/o sociales. Es la gravedad, la intensidad, la frecuencia y el patrón de conducta que aparece como negativa, desafiante, disruptiva, destructiva o agresiva, lo que servirá para distinguirlas, así como el deterioro de las relaciones escolares y sociales que termina por producir dicho patrón de conductas.

A la hora de hacer una clasificación de los diferentes Trastornos Graves de Conducta, nos encontramos con serias dificultades para llevarla a cabo, en razón al elevado número de síntomas que aparecen y que ha quedado perfectamente reflejado en las clasificaciones ofrecidas por el DSM-IV, DSM-IV-TR o por el CIE-10, tales como agresividad, robos, incendios, fugas, mentiras, y que con gran frecuencia van asociadas con hiperactividad, impulsividad, dificultades cognitivas y de aprendizaje y habilidades sociales pobres. La mayor parte de estos trastornos se presentan desde la infancia, aunque hay notables diferencias entre ellos.

Para diseñar una clasificación útil, distinguimos tres bloques:

  1. Trastornos por déficit de Atención y Comportamiento Perturbador. Dentro de estos se encuentran:
  2. Alteraciones conductuales secundarias a otros trastornos mentales.
  3. Patrones conductuales que pueden confundirse con los Trastornos Graves de Conducta.

Cuando se afecta la atención, en el menor, aparecen múltiples circunstancias como malas calificaciones, que no quiere ir al colegio, no quiere estudiar, o estudia pero no aprueba, presenta problemas de lectura, problemas de escritura, dificultades para resolver problemas, mal manejo de la frustración, manifiesta no tener ganas de estudiar, y desde luego eso enmarca dificultades o problemas de aprendizaje.

Veamos separadamente, algunos detalles de cada uno de estos problemas psicológicos infantiles o trastornos psicológicos infantiles:

Problemas psicológicos infantiles o Trastornos por déficit de Atención y Comportamiento Perturbador.

Son los considerados como tal por la clasificación internacional de Trastornos mentales DSM- IV-TR, los siguientes:

Trastorno Negativista Desafiante.

Es un Trastorno del Comportamiento, normalmente diagnosticado en la niñez, que se caracteriza por comportamientos no cooperativos, desafiantes, negativos, irritables y enojados hacia los adultos, y en general, hacia todas las personas que tengan un rasgo de autoridad sobre el menor, especialmente padres, profesorado y otras personas en posición de autoridad. Puede implicar el que no quiere estudiar, peleas en el colegio o la casa y reflejar también problemas de aprendizaje.

La mayoría de los síntomas observados en niños y adolescentes que padecen el  Trastorno Negativista Desafiante, también suelen aparecer en niños que no lo padecen, especialmente, alrededor de los 2 ó 3 años de edad o durante la adolescencia. Muchos niños sobre todo cuando están cansados, con hambre o disgustados, tienden a desobedecer, discutir con sus padres y desafiar la autoridad. Sin embargo, en los niños y adolescentes que sufren estos problemas psicológicos infantiles- el Trastorno Negativista Desafiante-, estos síntomas ocurren de forma más frecuente e interfieren con el aprendizaje, el ajuste a la escuela y, algunas veces, con las relaciones del niño o adolescente con los demás. Los síntomas de esta tipología dentro de los llamados problemas psicológicos infantiles, pueden resumirse en que frecuentemente:

  • Se encoleriza e incurre en pataletas
  • Discute con adultos
  • Desafía activamente a los adultos o rehúsa cumplir sus obligaciones
  • Molesta deliberadamente a otras personas
  • Acusa a otros de sus errores o mal comportamiento
  • Es susceptible o fácilmente molestado por otros
  • Es colérico, resentido, rencoroso o vengativo

Estos comportamientos se presentan con más frecuencia de la observada típicamente en sujetos de edad y nivel de desarrollo comparables, y acaban provocando un deterioro clínicamente significativo en la actividad social, académica o laboral.

En ocasiones, los niños pueden presentar unos síntomas parecidos a los que caracterizan estos Problemas Psicológicos Infantiles o Trastornos  Infantiles, pero que son pasajeros y propios de la edad. La familia y el profesorado deben estar atentos a estas diferencias debido a que,  sólo puede hablarse de “Trastorno”, cuando estos síntomas se presentan con una gran frecuencia, además de interferir en el aprendizaje, la adaptación en la escuela y, algunas veces, con las relaciones personales del niño o adolescente.

Trastorno Disocial.

Se caracteriza por “un patrón de comportamiento persistente y repetitivo en el que se violan los derechos básicos de los otros o importantes normas sociales adecuadas a la edad del sujeto”. Se trata de comportamientos cualitativos y cuantitativos que van mucho más allá de la simple “malicia infantil” o la “rebeldía adolescente”. Por lo general, implica la participación consciente por parte del niño o adolescente en actos que involucran un conflicto con la normativa social o con los códigos de convivencia implícitos en las relaciones en sociedad. De allí puede haber un reflejo en pelas en el colegio, el barrio o la casa, que también se traducen en problemas de aprendizaje.

Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad.

Dentro de los problema psicológicos infantiles, éste trastorno siempre ha existido, bajo diferentes denominaciones, y se presenta, según últimos datos, en casi el 15% de la población infanto-juvenil. Existe consenso, en que “el TDAH es una condición o patrón de comportamiento inadaptado, de base neurobiológica, iniciado generalmente en la infancia, cuyos síntomas básicos son de carácter cognitivo-conductual: Falta de atención, Hiperactividad, Impulsividad. Todo ello se refleja en problemas de aprendizaje, que a la vez reporta problemas de lectura, problemas de concentración, problemas de escritura, malas calificaciones, actitud de que no quiere ir al colegio, no quiere estudiar, estudia pero no aprueba.

  • Déficit De Atención

    . Caracterizado por:

    • Dificultades para mantener la atención en tareas.
    • Dificultad para centrarse en una sola tarea de trabajo o estudio.
    • No prestan atención suficiente a los detalles, incurriendo en errores en las tareas o trabajo.
    • No siguen instrucciones y no finalizan las tareas o encargos.
    • Parecen no escuchar.
    • Dificultades para organizar, planificar, completar y/o ejecutar las tareas.
    • Suelen evitar las tareas que implican un esfuerzo mental sostenido.
    • Se distraen fácilmente por estímulos irrelevantes.
    • A menudo, pierden objetos necesarios para las tareas.
    • Sí pueden poseer atención automática en actividades de su interés.
  • Hiperactividad

    . Caracterizado por:

    • A menudo, abandonan su asiento.
    • Mueven constantemente manos y pies.
    • Corren o saltan en situaciones inapropiadas.
    • Presentan dificultades para dedicarse tranquilamente a las diferentes actividades.
    • Hablan en exceso.
    • Siempre en movimiento, actúan “como impulsados por un motor”.
    • A modo de aclaración, la hiperactividad se reconoce cuando la actividad no presenta finalidad alguna.
  • Impulsividad

    . Caracterizado por:

    • Responden de forma precipitada antes de que las preguntas se hayan formulado completamente.
    • Dificultades para guardar turno.
    • Interrumpen a otros.

Problemas Psicológicos Infantiles por Alteraciones Conductuales Secundarias a otros Trastornos Mentales

  • En ocasiones, los problemas psicológicos infantiles de conducta se presentan asociados a una patología psiquiátrica, jerárquicamente superior. En estos casos no podemos hablar de un Trastorno del Comportamiento como entidad independiente del trastorno primario. Por ejemplo, la agresividad desplegada por un enfermo psicótico, en general se considera parte de la psicosis o asociada a ella, no un trastorno de conducta independiente.

Problemas Psicológicos Infantiles por Patrones conductuales que pueden confundirse con los Trastornos Graves de Conducta

  • En el contexto escolar, con frecuencia encontramos también una serie de comportamientos negativos que, en principio, no están asociados a ningún trastorno, pero que por su frecuencia o intensidad, repercuten negativamente tanto en el propio sujeto que las realiza, como en el contexto donde se desarrollan:
  • Conductas disruptivas.
  • Conductas agresivas.
  • Conductas de inhibición social.
  • Aislamiento.
  • Déficit en habilidades sociales básicas.
  • Conductas de acoso/maltrato.
  • Dificultades de aprendizaje.

En ocasiones las dificultades de aprendizaje que no tienen una respuesta educativa adecuada, pueden desencadenar alteraciones comportamentales y emocionales, caracterizadas por su especificidad situacional.

Especial mención por su frecuencia e importancia en el medio escolar merece el fenómeno del Acoso Escolar o Bullying, que puede definirse como “un acto o una serie de actos intimidatorios y, normalmente, agresivos o de manipulación por parte de una persona o de varias contra otra persona durante un cierto tiempo. Es ofensivo y se basa en un desequilibrio de poderes” (Sullivan, 2005).

El Acoso Escolar contiene una serie de elementos:

  • La persona que acosa tiene más poder que la persona victimizada.
  • La intimidación suele ser organizada, sistemática y oculta.
  • La intimidación puede ser oportunista, pero una vez que empieza, suele, normalmente, continuar.
  • Normalmente, se produce a lo largo de un periodo, aunque los que intimidan de manera regular, también, pueden protagonizar incidentes aislados.
  • Una víctima del acoso escolar puede sufrir daños físicos, emocionales o psicológicos.
  • Todos los actos de intimidación tienen una dimensión, ya sea emocional o psicológica.

 

Existen 3 formas de bullying, aunque el Acoso Escolar puede ser cualquier comportamiento de estos, o una combinación de los tres:

  • Acoso Físico, pegar, morder, golpear, escupir, arañar, o cualquier otro ataque físico hacia otra persona.
  • Acoso No Físico, denominado, en ocasiones, “agresión social”: incluye el acoso verbal, acoso no verbal directo, gestos groseros, desprecio, etc. para intimidar y acoso no verbal indirecto donde de manera premeditada se ignora, se excluye, se aísla, se hace que los demás sientan aversión hacia alguien, etc.
  • Daños Materiales, desgarrar ropas, romper los libros, posesiones, de alguien.

Por tanto, cuando se habla de acoso escolar o Bullying, éste se refiere a la violencia prolongada y repetida, tanto mental como física, llevada a cabo, por una persona, o por un grupo, dirigida contra un individuo que no es capaz de defenderse ante dicha situación, convirtiéndose éste en víctima.

Junto al acoso escolar, en los centros educativos estamos siendo testigos, cada vez con más frecuencia, de la proliferación de otros fenómenos de violencia y agresividad, como es el caso de la aparición de pandillas juveniles violentas, casos de agresiones al profesorado o los cada vez más frecuentes, hijos que tiranizan y pegan a sus padres, lo que Vicente Garrido denomina el “Síndrome del Emperador”, para referirse al caso de niños que muestran un patrón continuado de violencia y tiranía hacia sus progenitores.

Problemas Psicolíogicos Infantiles Asociados con Trastornos del Sueño

  • Por una parte, se encuentran las Disomnias, caracterizadas por alteraciones significativas de la cantidad, calidad u horario del sueño y que involucran el insomnio, la hipersomnia, la narcolepsia y los trastornos del ciclo circadiano. Por la otra parte, están las Parasomnias, caracterizadas por acontecimientos o conductas anormales asociadas al sueño, a sus fases específicas o a los momentos de transición sueño-vigilia, y que abarcan las pesadillas, terrores nocturnos y el sonambulismo. De igual modo, existen múltiples factores que dificultan o impiden el sueño en los niños, tales como la ansiedad a causa de la separación de sus padres, luchas de poder, miedos durante la noche, el ambiente físico, o por tratarse de niños que tienen necesidades especiales, entre otras circunstancias.

Problemas Psicológicos Infantiles asociados con Trastornos de Eliminación o Trastornos esfinterianos.

  • -Enuresis, encopresis-. Esto describe que el niño no controla sus esfínteres, y por eso se orina y/o hace deposición fecal en la cama, mientras duerme, o incluso al estar en medio de alguna actividad cotidiana.

Como puede apreciarse, un determinado problema de origen puede mostrarse de diferentes maneras, o una misma manifestación en el comportamiento del menor puede tener una diferente causa, y coetáneamente, es lo más frecuente, que diversas causas concurran simultáneamente y con variable intensidad. De allí la importancia de la evaluación neuropsicológica infantil, para identificar con claridad esos aspectos y que el plan de corrección no sea general, sino específicamente diseñado para cada menor, atendiendo sus particulares circunstancias, además, aún mucho más importante, es que dicho plan de corrección sea ejecutado directamente por la Neuropsicóloga infantil que hizo la evaluación. Un inadecuado tratamiento, no profesional, además de no resolver el problema, muy seguramente lo agrava.

Para responder a todo ello, los tratamientos utilizados por la Psicóloga y especialista en Neuropsicología Infantil, MARTHA LILILANA BAHAMÓN MONTOYA, tienen un fundamento basado en la neurociencia, por lo que ofrece unos resultados comprobables y verificables sobre una plataforma de la Terapia cognitivo-conductual para niños y adolescentes.

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